La concepción de
aprendizaje ha evolucionado e igualmente la tecnología; y, el paradigma socio
cultural ha hecho sus aportes desde los diferente postulados. De esta manera
han surgido pedagogías centradas en la participación social, el lenguaje como
herramienta clave en el proceso de aprendizaje y la mediación cultural,
aspectos que antes del siglo XX no habían sido considerados (Fernández
Cárdenas, 2009). El psicólogo ruso Lev Vygotsky, principal precursor del
paradigma socio-cultural, estuvo convencido que el individuo desarrolla su conocimiento
en un contexto social; que las funciones cognitivas tienen su momento en
primera instancia social y luego individual y que existe una zona de desarrollo
próximo (ZDP) que bien permite un proceso apoyado en el “andamiaje”, que es la
creación de una estructura ordenada y consiente en el desarrollo de actividades
de enseñanza-aprendizaje para que un tutor, docente, padre de familia o experto
pueda ofrecer de manera oportuna y eficaz su asistencia u orientación a un niño
o estudiante; para que éste pueda aprender a resolver un problema, a ejecutar
una tarea o a llegar a determinada meta. Es el puente que comunica la teoría
con la práctica (Vygotsky, citado por Lacassa 2002).
De esta manera y gracias
también a otros aportes se ha entendido el aprendizaje como un proceso favorecido
por la apropiación y dominio de herramientas culturales que posibilitan el
diseño de actividades pedagógicas mediadas e inmersas en un contexto cultural,
histórico e institucional donde se llevan a cabo las relaciones entre los
diferentes actores del proceso de aprendizaje ( Wertsch, 2003). Cabe señalar la
importancia del lenguaje como una de estas herramientas mediadoras y relevante
en esta sociedad del conocimiento, en la cual la evolución tecnológica ha
traído un nuevo vocabulario, diferentes formas de servicios y distintas
modalidades educativas. De este modo, las tecnologías de la información y la
comunicación han intervenido en el campo educativo y por ello, se consideran
instrumentos de formación (Salinas, 2008).
Retomando estos
importantes aportes del paradigma sociocultural, se puede afirmar que éste,
entrega aspectos y requerimientos para el diseño y desarrollo de actividades
pedagógicas mediadas por TIC, como la construcción colaborativa del conocimiento
y la formación de comunidad de aprendizaje entre maestros y estudiantes puesto
que aporta ventajas significativas como el aprendizaje activo, participación de
los involucrados y colaboración entre pares (Muñoz, 2008).
Cualquier comunidad educativa necesita entrar en la
re-evolución del planteamiento del aprendizaje como actividad social y
exige ciertas condiciones que permitan su debut, desarrollo y funcionalidad
efectiva. Esta nueva sociedad, exige un rol docente en el que su capacidad,
habilidades y preparación profesional den respuesta al contexto en el cual se
desenvuelve él, sus estudiantes y el mundo de la información, permitiendo así
que las demandas de carácter pedagógico sean asumidas con total conocimiento
técnico, contextual y funcional. Desde el paradigma sociocultural, el docente
puede tener una postura mucho más abierta, crítica y en sintonía con el mundo
de hoy.
En relación con lo
anterior, en el paradigma sociocultural, el maestro es un agente facilitador y
orientador de las experiencias, buscando actividades que permitan el acceso a
la información y oportunidades de
crecimiento con otros. Los aportes de
Vygotsky según Ana Chaves (2001), se
basan en una propuesta para reflexionar sobre la educación y la práctica
pedagógica, puesto que con estructuras bien pensadas basadas en la ZDP y
andamiaje, el maestro puede utilizar artefactos como la computadora y diversos
programas para propiciar un aprendizaje eficaz. Fernández Cárdenas (2010) afirma
que los docentes deben conocer los recursos que tienen a su disposición y ser conscientes
de la manera de usarlos para permitir a sus estudiantes todas las oportunidades
que estos necesiten para entender y contribuir en la construcción del
conocimiento.
Otro ejemplo relacionado
con lo anterior y citando a Fernández Cárdenas (2008), las nuevas formas de
texto y la tecnología son una oportunidad para anudar el aprendizaje
colaborativo, en contexto y de manera significativa, puesto que las TIC
facilitan la construcción colaborativa, su transformación y se comparten de
manera electrónica. De igual forma, el maestro puede incursionar en el diseño
de objetos de aprendizaje según las necesidades de sus estudiantes y con
soporte técnico y apoyo a través de redes que facilitan estas actividades. He
aquí, la importancia de las comunidades de práctica para los maestros en su
ejercicio, a través de las cuales pueden mantener interacciones pedagógicas y a
la vez aprender con otros.
Otra práctica que puede
leerse desde el paradigma sociocultural y entenderse como un diseño a favor del
conocimiento son las redes sociales puesto que permiten la interacción entre un
grupo de participantes que aprovechado de la mejor manera por el maestro, con
reglas bien establecidas y espacios de reflexión se convertiría en una
plataforma para el desarrollo de actividades colaborativas de aprendizaje. Según
Wenger (2001), en una comunidad de práctica el concepto de relación, (intercambio
de ideas entre pares) es un elemento importante pues de allí se origina el
compromiso por interiorizar el conocimiento.
Por otro lado, Vygotsky
promovió la evaluación de las capacidades de los estudiantes para conocer el
nivel de desarrollo cognitivo, enfatizando que la educación debe permitir el
desarrollo potencial del sujeto y el crecimiento de la vida humana. En este
aspecto, el autor concede un papel fundamental al docente al considerarlo
facilitador del desarrollo de las estructuras mentales de los estudiantes, y
guía de los jóvenes para construir aprendizajes más complejos. En correlación
con lo anterior es importante dar relevancia
a la práctica pedagógica del maestro como agente orientador del proceso
de evaluación; según Cerda: “El maestro
para estar a la altura de estas nuevas expectativas que surgen a partir de una
visión más abierta, integral formadora y crítica del proceso educativo, debe
estar epistemológica, filosófica, metodológica y técnicamente preparado”. Para
terminar esta idea, es importante señalar que los modelos de evaluación deben
ser construidos en y para cada proyecto, sistema o sub-sistema, porque cada uno
tiene un marco contextual propio (Poggi, 2008).
Todo lo mencionado
anteriormente debe ser tenido en cuenta en el momento de construir currículo posibilitando
de esta manera la flexibilidad del mismo y el verdadero compromiso de los
profesores quienes serían el primer
renglón para trazar líneas que permitan dar alcance a las ventajas de las TIC.
Sin el talento del docente y su verdadero compromiso es imposible tratar de
articular en la educación la innovación y desarrollo de competencias TIC en un
marco de trabajo colaborativo, conocimiento compartido y aprendizaje bajo el
paradigma socio-cultural porque como expuso alguna vez el principal precursor: “lo
importante no son las palabras por sí solas sino la capacidad de transmitir
significados que tengan un efecto formativo” (Vygotsky, citado por Daniels, 2003).
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